Beneficios del Coaching

El coaching es útil cuando una persona quiere pasar de un estado A (estado actual) a un estado B (estado deseado). Un coach es un entrenador que te ayuda a cruzar ese puente que te lleva del punto A al punto B.

En el caso del Coaching, tu mentalidad, tus pensamientos y tus acciones seguirán igual, si no haces tu parte.

El cliente puede beneficiarse de un proceso de Coaching para mejorar en alguna de estos objetivos, entre muchos otras: quiere mejorar su autoconfianza, necesita una reinvención profesional, o bien tiene miedo a hablar en público, falta de asertividad, no creerse suficiente cuando se compara con los demás, quiere cambiar un hábito, o quiere cambiar algún aspecto de su vida, o identificar fortalezas y áreas de desarrollo para un desafío futuro… y el coach no le va a dar las pautas directamente, si no que va a ayudar al cliente a encontrarlas por sí mismo.

El coach tiene las preguntas, y a través del proceso de Coaching, el cliente se da cuenta de que él mismo  tiene la respuestas.

El cliente debe saber que él es el responsable del éxito de su proceso de Coaching, ya que el trabajo personal de cada uno, no lo puede hacer el coach por él.

El coach te acompaña en el camino, como un faro que aporta luz para que lo puedas hacer mejor, pero no puede hacer el camino por ti, porque hacer ese camino depende de ti. Al igual que un entrenador personal en el gimnasio que te guía y acompaña, pero si no haces los ejercicios, tu cuerpo se quedará igual. Por eso la responsabilidad y el trabajo personal de cruzar el puente hacia tus objetivos es tuyo.

El factor común que he visto en casi todos los procesos de Coaching exitosos es un cliente comprometido consigo mismo para conseguir sus objetivos, que cumple los objetivos que se marcan entre sesión y sesión: este tipo de clientes consigue sus objetivos en pocas sesiones y termina el proceso muy satisfecho, y con cambios que se mantienen en el tiempo.